miércoles, 19 de junio de 2013

La creatividad necesita tiempo

Las ideas surgen como producto de un proceso (leer nota). Podemos ser más o menos conscientes de esto. De hecho muchas veces llegamos a sentir que las ideas vienen de la nada, pero no es tan así. Uno de los factores más importantes para tener ideas distintas e innovadoras es el tiempo. Tiempo para pensar, para probar, combinar y profundizar.

Así como un bizcochuelo necesita sus 50 minutos en el horno para estar rico y esponjoso, las ideas también llevan su tiempo de cocción. Les comparto un video de un estudio que demuestra cómo varía la calidad y desarrollo de las ideas cuando hay tiempo.






miércoles, 12 de junio de 2013

Se prevee Brainstorming, despejándose por la tarde.


Un día en el noticiero, el señor del clima vaticinó tormenta de ideas y nadie salió con paraguas. Las ideas cayeron en punta, la ciudad se inundó, las bocacalles se taparon, los autos flotabas en ideas y todos éramos felices, empapados de creatividad.

La tormenta de ideas o brainstorming es una de las técnicas de creatividad más famosa, este método grupal en donde a partir de un problema se empiezan a tirar ideas sin filtros y todos se animan a decir lo que se les ocurre buscando soluciones, no siempre suele ser la más efectiva.

Los grupos de trabajo están compuestos por distintas personalidades: los extrovertidos, los cómicos, los tímidos, los serios, los criticones, etc.  Por más que una técnica nos invite a anular el sentido del juicio, todos tenemos un miedo mayor cuando trabajamos en equipo: a equivocarnos y ser juzgados. Ante el inminente ataque de un compañero, preferimos llamarnos al silencio y al ostracismo.

Pero entonces, ¿sirve o no el braisntorming?

El psicólogo Paul Paulus* en su investigación descubrió que un grupo de escritores trabajando en grupo encontró 28% más usos a un “clip” sobre quienes pensaron solos.  Esto fue porque los miembros del grupo trabajaron uno sobre las ideas de los otros, aumentando la creatividad e innovación basándose en las riquezas personales y particulares de cada uno.

Sin embargo, el profesor en Management & Organizations de la Universidad de Northwestern, Leigh Thompson*, obtuvo resultados que demuestran lo contrario: el grupo demostró una inferioridad en la generación de ideas sobre los individuales, y concluyó que esto se debió al “temor al rechazo”  que se tiene al opinar en grupo.


En definitiva, se requiere una evaluación sincera sobre las personalidades del grupo y la relación entre sus miembros para decidir si sirve o no la técnica del Brainstoriming, que tantas ideas ha generado desde 1939.