jueves, 30 de agosto de 2012

El drama de no tener ideas



Sufrimos cada vez que nos ponemos a pensar ideas. Si tuviéramos una idea por cada segundo que nos dedicamos a sufrir, estaríamos felices por tanta creatividad. Pero hasta donde sé, el sufrimiento solo genera más atascamiento y juicios negativos: “No me sale. Es difícil. No soy creativo”.

Tener una idea no es un acto automático e instantáneo. Es el resultado de un proceso interno que tiene sus etapas. Cada etapa puede darse en mayor o menor tiempo, pero hay que atravesarlas todas.

Estas etapas fueron categorizadas por el filósofo inglés  Graham Wallas en 1926:

1.     Preparación: es el momento en que buscamos y recopilamos información sobre el producto o servicio que nos interesa. Investigamos su historia, características, lo que hace la competencia, etc. Cuantos más datos tengamos, más combinaciones e ideas tendremos.
2.     Digestión: con todo el material recopilado nos dedicamos a reflexionar, a unir elementos, enfrentarlos, encontrar algún detalle desapercibido por el mercado o la competencia. Aquí son de gran utilidad las distintas técnicas de creatividad.
3.     Incubación: es el momento en que abandonamos toda actividad reflexiva y nos entregamos a la nada. Se trata de una instancia en donde el inconsciente hará su trabajo mientras nosotros salimos a caminar, vemos la tele y tratamos de distraernos.
4.     Iluminación: aquí se da el chispazo creativo, el momento de EUREKA. Gracias a las etapas anteriores llegamos a esta instancia en donde aparecen las ideas, sin importar donde estemos. Simplemente brotan y es importante tener un anotador cerca para registrarlas y no olvidarlas.
5.     Traducción: una idea debe poder realizarse. Para pasar del plano del pensamiento al de la materialización se necesita evaluar cada una de las ideas ocurridas en la iluminación y  analizar sus posibilidades de realización.

Las ideas no nacen solas o de un repollo ni de una iluminación cósmica, es el resultado de este proceso que incluye investigación, reflexión, prueba, descanso y evaluación.
Ahora, antes de subsumirte en el dramón del “no tengo ideas”, recordá que es más fructífero y divertido sumergirte en estas etapas. 

miércoles, 29 de agosto de 2012

Creativo, según los ojos que lo miren

Proclamar “esto es creativo, esto no” es tan arbitrario como elegir un marco de anteojos y decir: “¡mirá qué lindo que me quedan!”. Tu mamá va a darte la razón, pero tus compañeros de oficina pueden que no.
Comprender que el concepto que cada uno tenga sobre creatividad será la vara con la que evaluemos nuestros actos creativos, es una de las herramientas más útiles para empezar a actuar creativamente.

¿Pensaste qué tiene que tener algo para ser creativo, para vos?